Yeray Ortega: “Me da mucha pena ver el solar que ha quedado de lo que fue mi casa”

El jugador rememora su pasado rojillo con orgullo

LanzaroteDeportiva.com

 

El delantero grancanario, Yeray Ortega, ahora en las filas del Villa de Santa Brígida, vive una segunda juventud. El jugador criado en la cantera del Huracán y del Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, pasó por la UD Lanzarote en las temporadas 2006-2007 y 2007-2008 guardando un grato sabor de su paso por la entidad rojilla.

 

Tras el encuentro entre el Villa de Santa Brígida y la UD Ibarra, contribuyendo con un gol a la victoria por 2 a 1 de su equipo, atendió en el Campo Municipal de Los Olivos a LanzaroteDeportiva.com para repasar su pasado, presente y futuro.

 

El delantero, que jugó 78 minutos en el encuentro ante la UD Ibarra, poco a poco está volviendo a contar con minutos, tras una sanción y una lesión que le tuvo fuera de los terrenos de juego. “Ya estoy bien, volviendo a jugar después de la lesión, todavía tengo algunos dolores pero a un nivel que me permite disfrutar de lo que me gusta dentro del campo”, confiesa el grancanario.

 

Repasando la temporada, no podemos dejar atrás el partido que disputó hace unas semanas el Villa de Santa Brígida en Tías, donde se volvió a ver la cara con la UD Lanzarote y con muchos amigos. “Jugar contra la UD Lanzarote me trajo muchísimos recuerdos. Creo que fueron dos de los mejores años futbolísticos de mi carrera y personal porque aunque al final tuvimos problemas de cobro es cierto que teníamos un grupo maravilloso y nos salieron dos años espectaculares, pero me da mucha pena como está ahora el solar en el que se ha convertido la que fue mi casa, porque está prácticamente destruido y eso me duele en el alma”, comenta el jugador que habla de las virtudes que tiene este año el equipo rojillo “El trabajo incansable de Rosmen arriba, Jotha por atrás, Angelito (en referencia a Ángel Gil) en toda la banda, Marquitos tiene mucha calidad en el centro y Toñito que es el que le pone el punto y aparte a ese equipo, aunque con nosotros salió en la segunda parte después de mucho tiempo lesionado demostrando que la tercera se le queda corta y que si no se ha ido es porque no quiere”.

 

“El Lanzarote aquel era una familia y yo siempre, en el vestuario, me he llevado muy bien con todo el mundo intentando hacer grupo, pero sobre todo me considero una persona que le gusta darle bola a los jóvenes y en aquella época había un grupo de jugadores jóvenes que tenían calidad y eso es lo que te deja el fútbol….algunos los he visto crecer y ya van a ser hasta padres de familia, como Ángel…..”, confiesa el jugador ahora en las filas del Villa de Santa Brígida, siendo innegable que le marcó positivamente su paso por la UD Lanzarote, como también marcó su forma de vivir el fútbol tras su paso por la isla. “El caso más significativo que demuestra como soy yo es lo que me pasó con Dani Mayo. El año anterior a su fichaje por el Lanzarote casi nos matamos a piñas pero al año siguiente, cuando surgió la posibilidad de que viniera me preguntaron por mi relación con él porque no querían mal ambiente en el vestuario y yo les dije que él en su momento defendía a su familia y yo a la mía, si venía sería mi hermano, que me gustaba como central y que podía aportar mucho a la UD Lanzarote. Dani Mayo todavía no había fichado por la UD Lanzarote y ya me había llamado para darme las gracias por las buenas palabras que tuve de él y cuando llegó hicimos un asadero en mi casa con su familia y la mía y “el gigante” se me echó a llorar porque su hijo y mi hija, que son de casi la misma edad, jugaban juntos como si se conociera de siempre, como si fueran familia… Esa es la grandeza del fútbol, de matarnos a piña a ser familias inseparables”.

 

Ahora, con el mismo carisma y con la misma sangre caliente, defiende los intereses del Villa de Santa Brígida, teniendo muy claro el objetivo para este año. “Tenemos que estar luchando por meternos en la liguilla, después si no entramos pues mala suerte, pero debemos estar peleando por estar ahí hasta el último partido. Tenemos toda la confianza del club, está contento con el trabajo que se está realizando, no nos presiona de ninguna forma y la única presión que tenemos es la que nos hemos impuesto nosotros porque tenemos que estar en la pelea, sabemos que no somos inferiores ni superiores a nadie, pero tenemos que empezar a ganar en casa porque no es normal tener más victorias lejos de Los Olivos que en nuestro terreno de juego”.

 

Con 15 años como futbolista profesional, y tras pasar por Universidad de Las Palmas de GC CF (2ªB y 2ªA), Eibar (2ªA, siendo el primer canario en vestir la camiseta armera), Celta B  (2ªB, llegando a jugar con el primer equipo algún encuentro de Intertoto), Pájara Playas de Jandía (2ªB), Real Oviedo (3ª y 2ªB), UD Lanzarote (2ªB), Vecindario (2ªB), Santa Brígida (2ªB y 3ª) y en la liga austriaca, es normal hablar sobre el futuro, aunque Yeray Ortega sigue sintiéndose con la misma ilusión de siempre a sus 34 años. “Seguiré jugando lo que me permita el cuerpo, tengo las ilusiones intactas, vengo a entrenar como un juvenil más y sigo siendo el payaso más payaso del equipo. Yo recuerdo cuando yo era joven que los veteranos no eran para nada como soy yo en el vestuario…yo no quiero ser así, estoy siempre alegre, de bromas….mientras siga así, habrá Yeray Ortega para rato. Llevo ya 15 años de futbolista profesional….recuerdo mi debut con el primer equipo del Universidad, con 19 años recién cumplidos y desde ese entonces no he parado de disfrutar del fútbol”, dejando claro que ya piensa en lo que pasará después de colgar las botas. “Cuando me quede sin el fútbol me quedará El Confital, mi padre, mi familia, los colegas y el banquillo, porque espero seguir ligado al fútbol….ahora ayudando a mi padre y después siendo entrenador. Me gustaría ser El Cholo Simeone del Oviedo”.

 

De hecho, Yeray Ortega respira fútbol las 24 horas del día. Ayuda a su padre en la representación de futbolistas, entrena y juega con el Villa de Santa Brígida y también entrena a un equipo de la base del equipo que le vio nacer, la UD Las Coloradas. “Ahora mismo estoy entrenando al “Dream Team” de Las Coloradas. Estoy con una categoría que no sabía ni que existía, la premini benjamín y la verdad es que muy bien. Las primeras semanas me quería suicidar….ahora sigo queriendo suicidarme, pero ya me hacen caso (sonríe el delantero). Aún así, muy contento de poder aportar mi granito de arena a la UD Las Coloradas, que fue el club que me vio nacer como futbolista, aunque lo confieso, es más difícil lidiar con los premini benjamines que con algunas defensas”.

 

Te dejamos aquí una galería de fotos del exjugador de la UD Lanzarote en su partido de este fin de semana pasado ante la UD Ibarra.

 

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